En algo que puede ser paradójico dentro de un país como Estados Unidos donde el presidente Donald Trump representa los intereses de la población blanca y hay protestas por la discriminación existente contra los afroamericanos, el Departamento de Justicia presentó una demanda en contra de la Universidad de Yale.

El motivo: supuestos actos ilegales de discriminación contra estudiantes asiático-americanos y blancos durante los procesos de admisión a la institución educativa.

En un comunicado, la dependencia federal señala que la denuncia interpuesta ante un tribunal de Connecticut explica que la universidad “discrimina en base a la raza y el origen nacional en su proceso de admisión a la universidad”, señalando que la “raza es el factor determinante en cientos de decisiones de admisión cada año”.

Una investigación del propio Departamento de Justicia durante 2 años, señalaría que la mayoría de solicitantes asiático-americanos y blancos, solo cuentan con “entre una octava y una cuarta parte de probabilidades de ser admitidos” en la universidad en comparación con “solicitantes afroamericanos con credenciales académicas comparables”.

Así, las autoridades juzgan que se trata de una violación al Título VI de la Ley de Derechos Civiles de 1964, donde se establece que “ninguna persona en los Estados Unidos será excluida, por motivos de raza, color u origen nacional, de la participación en ningún programa o actividad que reciba asistencia financiera federal”.

Eric S. Dreiband, asistente del fiscal general, apunta que “la discriminación racial ilegal por parte de los colegios y universidades debe terminar”, y que “todas las personas que solicitan la admisión en colegios y universidades deben esperar y saber que serán juzgados por su carácter, talentos y logros y no por el color de su piel”. (RT)

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