Para la Secretaría de Hacienda, es desafortunado que la agencia Fitch Ratings penalice doblemente el balance financiero del país.

Explica que, por el lado soberano, argumentan que los riesgos a las finanzas públicas se han incrementado por que la deuda de Pemex representa pasivos contingentes para el Gobierno Federal, asumiendo así un apoyo inminente a la entidad. Al mismo tiempo, la agencia penaliza la calificación de Pemex por considerar que el respaldo del Gobierno Federal es moderado e insuficiente.

El Gobierno expresa su fuerte desacuerdo con el enfoque aplicado por esta calificadora.

Hoy, 6 de junio, Fitch Ratings realizó cambios a la calificación de Pemex, bajando la nota crediticia de la entidad de BBB- a BB+ con una perspectiva negativa.

Esta acción se da aun cuando se ha demostrado el apoyo total del Gobierno Federal a la empresa y se está trabajando en dar una solución a los problemas estructurales y financieros de esta.

En este sentido, el Gobierno de México reitera su compromiso con Pemex y seguirá apoyándola para consolidarse como una empresa eficiente y rentable en el mediano y largo plazo, mediante medidas estructurales y de liquidez. Pemex es parte integral de la economía nacional.

Fitch Ratings realizó el 5 de junio cambios a la calificación soberana de México, bajando la calificación crediticia en moneda extranjera y local del soberano de BBB+ a BBB con perspectiva estable. Este cambio se dio con base en un ajuste cualitativo que pondera principalmente la contingencia financiera que Pemex representa para el Gobierno Federal y sus finanzas públicas.

De acuerdo con Hacienda, Fitch estabiliza la perspectiva de la calificación soberana de México de negativa a estable, con lo cual establece un piso al ajuste de la calificación y no se esperan más acciones sobre el soberano.

Asimismo, Moody’s Investors Service ratificó la calificación soberana de México (A3, 2 grados por encima de Fitch Ratings). Al mismo tiempo, se modificó la perspectiva de la calificación de estable a negativa con lo cual establece una línea de tiempo de 18 meses para una potencial revisión de la calificación. Con respecto a Pemex, Moody’s realizó una revisión de la perspectiva de calificación de Pemex de estable a negativa.

Ambas calificadoras reconocen como fortalezas una economía amplia y diversificada, la sólida postura fiscal que ha consolidado la estabilidad macroeconómica, prudencia en la formulación de políticas macroeconómicas, así como un sistema bancario saludable, entre otras.

Es importante señalar que a pesar de la revisión de la agencia Fitch sobre la calificación soberana, la deuda de México se mantiene cómodamente en grado de inversión.

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