Un reporte del portavoz de la Agencia Nacional de Gestión de Desastres de Indonesia, Sutopo Purwo Nugroho, indica que la cifra de víctimas provocadas por el tsunami  del pasado sábado subió a 281, mientras que el número de heridos superó los 1.000, y los desaparecidos son 57.

Las enormes olas que azotaron a la costa indonesia llegaron sin que hubiera una alerta y fueron causadas posiblemente por la erupción y posterior deslizamiento submarino provocado por el volcán Anak Krakatu, en el estrecho de Sonda, entre las islas de Java y Sumatra, afectadas por el tsunami.

Cientos de personas fueron arrastradas por las aguas, en medio del caos, y en ese escenario, autoridades indonesias reconocen que no tienen sistemas de alerta temprana que puedan advertir de la llegada de tsunamis generados por erupciones volcánicas.

Rahmat Triyono, de la Agencia Meteorológica, Climatológica y Geofísica de Indonesia afirmó en conferencia de medios que el sistema de alerta temprana de que disponen las autoridades “es adecuado para la actividad tectónica más que para la volcánica”.

El sistema de detección temprana de tsunamis de Indonesia no funciona a pleno rendimiento desde hace 6 años.

Desde 2012, la boya de aguas profundas de detección temprana, uno de los elementos clave del sistema de alerta, no funciona a causa de una financiación deficitaria que, además, disminuye cada año.

Ahora solo hay unos 130 sensores de cambio de nivel del mar en un país formado por unas 17 mil islas de las cuales 6 mil están habitadas que tiene casi 55.000 kilómetros de costa.

En Indonesia, la información sobre un posible elemento llega solo con 3 horas de anticipación, mientras que los equipos más modernos permiten identificar la amenaza 24 horas antes.

El país asiático experimenta una frecuente actividad sísmica y volcánica debido a su posición en el llamado ‘Anillo de Fuego’ del Pacífico, donde chocan las placas tectónicas.

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