Un estudio médico, publicado por British Medical Journal asegura que no es preciso practicar ‘jogging’ u otro deporte de alto impacto para aumentar la expectativa de vida, y que de hecho, lo importante es la frecuencia con la que se practica alguna actividad física, de cualquier intensidad

En la investigación se compararon los efectos en la salud de 3 niveles de esfuerzo físico: ligero, como al permanecer de pie limpiando la casa o cocinando; moderado, como podrían ser las tareas de jardinería o el andar rápido; y vigoroso, como correr, jugar al futbol o realizar trabajos de carga y descarga de objetos pesados.

El estudio evaluó durante un promedio de 5,8 años a 36 mil 383 personas mayores de 40 años en Estados Unidos y Europa occidental, y se determinó que el riesgo de muerte prematura aumenta en aquellos que permanecen sentados más de 9,5 horas al día, contra lo establecido por otros estudios que ubicaban la línea de peligro en 6-8 horas.

Asimismo la mayor parte de la población mundial puede alcanzar fácilmente los niveles de actividad física suficientes para reducir al mínimo los riesgos, y la investigación registró una mayor disminución del peligro de muerte de entre 60 y 70% en 2 de los rangos: el de los participantes que emprendían esfuerzos ligeros y quienes realizan una actividad física vigorosa.

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