Los ‘chalecos amarillos’ salieron este sábado nuevamente a las calles de París y otras ciudades francesas en la jornada número 23 de sus protestas sabatinas, iniciadas desde noviembre pasado.

La capital gala fue escenario hoy de varios enfrentamientos entre fuerzas de seguridad y manifestantes, dejando un saldo de más de un centenar de detenidos y algunos comercios afectados, después de que la policía cargó varias contra los inconformes con granadas de dispersión y gases lacrimógenos en la zona centro de París, entre las plazas de la Bastilla y de la República.

Miles de manifestantes se concentraron desde temprana hora de este 20 de abril frente al Ministerio de Economía para iniciar una nueva marcha, movilización para la cual el gobierno desplegó 60 mil policías en todo el país.

Francia vive desde el 17 de noviembre de 2018 una oleada de movilizaciones de los llamados chalecos amarillos, movimiento contestatario que ha puesto contra la pared al presidente Emmanuelle Macron, quien generó un mayor enojo entre los manifestantes luego de que pospuso el pasado 15 de abril su discurso a la nación, en el que se esperaba que respondiera a las demandas del movimiento

Macron canceló su alocución debido al incendio masivo que se desató en la catedral de Notre Dame.

Según los datos de la Prefectura, muchos de los arrestados portaban “objetos prohibidos”. Participantes con pasamontañas comenzaron a destrozar mobiliario urbano y aparadores, a lo que las fuerzas del orden respondieron con gases lacrimógenos y bolas de goma. Hubo vehículos incendiados, así como papeleras y paradas de autobús.

Los manifestantes, que visten prendas fluorescentes, protestaban en un principio por el alza en los precios de los combustibles y los impuestos, pero luego sus reivindicaciones se extendieron a otras demandas sociales y políticas, exigen incluso la dimisión del presidente francés.

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