María Isabel Granda Larco, conocida en el mundo de la música latinoamericana como Chabuca Granda, nació en Cotabambas, Perú, el 3 de septiembre de 1920 y  murió en Miami el 8 de marzo de 1983, por lo que hoy cumple 36 años de fallecida. Cantautora y folclorista peruana, Chabuca compuso gran número de valses criollos y ritmos afroperuanos.

En 1923 su familia se trasladó a Lima realizó sus estudios en el Colegio León Andrade y durante un tiempo, en el Colegio Sagrados Corazones Belén. Comenzó a cantar a los 12 años de edad, y debido a su voz de soprano, integró el coro de su colegio. Culminados sus estudios escolares, siguió cursos libres en el Instituto Femenino de Estudios Superiores, de la Pontificia Universidad Católica del Perú.

En 1937 integró el dúo Luz y Sombra, al lado de Pilar Mujica Álvarez Calderón.  En 1942, se casó con el brasileño Enrique Demetrio Fuller da Costa, con quien tuvo tres hijos, pero se divorció y ahí comenzó a crecer como cantante y compositora.

Ganó en 1948 un concurso organizado por la Municipalidad del Rímac, con el tema «Lima de veras», y en 1950 dio a conocer «Zaguán» y «Callecita escondida».

Su fama como compositora alcanzó en 1953 nivel nacional, cuando el conjunto Los Chamas grabó su tema «La flor de la canela», inspirada en una lavandera afroperuana de nombre Victoria Angulo. Esta composición traspasó incluso las fronteras, hasta convertirse en la canción representativa de la música peruana.

A esta primera etapa pertenecen también otros temas como «Gracia», «Ha de llegar mi Dueño», «José Antonio», «Fina estampa», «Puente de los suspiros»,  «Lima de veras» y «Zeñó Manué».

Aquejada por una enfermedad a la garganta, Chabuca viajó a Alemania en 1956 y a los Estados Unidos, en 1958. Restablecida, se propuso interpretar sus propias canciones, pese a que una operación en la garganta le había producido una voz grave, dandole una personalidad artística inconfundible.

Cimentó su fama con un álbum llamado «Lo Mejor de Chabuca Granda». Este disco editado en 1962 y supervisado por la misma Chabuca reunió a sus intérpretes favoritos, Los Troveros Criollos, Los Chamas, Jesús Vásquez y Eloísa Angulo. A la calidad de los temas y las virtuosas interpretaciones, se sumó una calidad de sonido nunca alcanzada hasta entonces, por lo cual es considerado como uno de los mejores discos en la historia de la música criolla peruana.

Durante 3 décadas (1950-1970), alternó haciendo dueto con el guitarrista pionero del Perú, Óscar Avilés y también trabajó al lado de los guitarristas Lucho González y Félix Casaverde, y los percusionistas Carlos “Caitro” Soto y Eusebio Sirio “Pititi”.

En sus últimos años, Chabuca Granda interpretó un repertorio ligado al renacimiento de la música afroperuana que, a pesar de haber estado presente en el país, había sido denostada por razones sociales.  Su voz y su vasta obra se extendieron más allá de las fronteras de su país, y sus letras han sido cantadas por intérpretes de todo el mundo, que han visto en sus composiciones una fina y sensible expresión de la música del Perú.

Inmersa en diversos proyectos musicales, Chabuca Granda falleció por una isquemia cardíaca en una clínica de Miami, Estados Unidos, el 8 de marzo de 1983.

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