Brasil vive una paradoja, luego de que la Agencia Nacional de Vigilancia Sanitaria otorgó a la farmacéutica Pfizer el certificado de buenas prácticas sobre el desarrollo de su vacuna contra el Covid-19, requisito para que se avale su uso de emergencia en una de las naciones más afectadas por la pandemia de coronavirus.

Sin embargo, el Gobierno de Brasil ha sido indiferente a los daños que ocasiona la pandemia, y a diferencia de otros países de la región no ha fijado un calendario de vacunación.

En un comunicado emitido esta madrugada, la agencia expresó que luego de recibir la documentación se concluyó “el análisis de la información enviada por Pfizer para verificar el cumplimiento de las buenas prácticas de fabricación por parte de las empresas que participan en el proceso de fabricación de vacunas desarrollado por Pfizer/Biontech”.

Agregó que de las 4 empresas que participan en los procesos de fabricación de la vacuna de Pfizer/Biontech, Anvisa, cuenta con “suficiente información” de 3 de ellas sobre el cumplimiento de buenas prácticas de fabricación, con solo una empresa pendiente.

La agencia nacional de Vigilancia sanitaria ha otorgado este aval de buenas prácticas, luego de que la semana pasada dio el visto bueno a las vacunas de AstraZeneca y la farmacéutica china CoronaVac, después de que sus funcionarios regresaran de las instalaciones en el país asiático.

Se supone que el gobierno de Jair Bolsonaro tiene el objetivo recibir al menos 150 millones de dosis de vacunas en el primer semestre del próximo año. Se trataría de 100,4 millones de dosis de AstraZeneca, 46 millones de Coronavac y 8 millones de dosis de Pfizer, aún en negociación.

Hace unos días, el mandatario brasileño declaró que le importaba un carajo lo que se pensaba de su postura frente al brote de coronavirus y a su escepticismo en torno a la efectividad de la vacuna.

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