El expresidente peruano Alan García eligió suicidarse para no ser humillado por sus enemigos políticos, según una carta que habría escrito antes de morir.

Este viernes se llevó a cabo el sepelio del expresidente peruano Alan García, y en una carta póstuma que fue dada a conocer por una de sus hijas en el velatorio poco antes de que sus restos fueran llevados al Camposanto de Huachipa, en las afueras de Lima, para ser cremados por decisión familiar, el hoy occiso fustigó a sus adversarios.

Con la voz entrecortada, Luciana García hizo uso de la palabra en el local de partido político APRA, donde fueron velados los restos de García Pérez, leyó la misiva en la que su padre expresó. “No tengo por qué aceptar vejámenes. He visto a otros desfilar esposados, guardando su miserable existencia, pero Alan García no tiene por qué sufrir estas injusticias y circos”.

La carta prosigue: “Por eso, le dejo a mis hijos la dignidad de mis decisiones; a mis compañeros, una señal de orgullo; y mi cadáver, como una muestra de mi desprecio hacia mis adversarios”.

Expresa que “en este tiempo de rumores y odios repetidos, que las mayorías creen verdad, he visto cómo se utilizan los procedimientos para humillar o vejar y no para encontrar verdades. Por muchos años me situé por sobre los insultos”.

En su carta, García expresó que creía que “conducir al aprismo al gobierno en 2 ocasiones” fue “la misión” de su existencia y que por eso sus adversarios “optaron por la estrategia” de denunciarlo durante más de 30 años, pero “jamás encontraron nada”, apuntando que “en este tiempo de rumores y odios repetidos que las mayorías creen verdad he visto cómo se utilizan los procedimientos para humillar o vejar y no para encontrar verdades”.

García sostuvo en otra parte de la carta que “nunca podría haber precio suficiente para quebrar mi orgullo de aprista y de peruano, por eso repetí, otros se venden, yo no”. No tengo por qué aceptar vejámenes”, cierra afirmando “que Dios, al que voy con dignidad, proteja a los de buen corazón y a los más humildes”.

El expresidente se suicidó el miércoles de un disparo en la cabeza cuando la policía llegó a su casa para arrestarlo en el marco de una pesquisa por corrupción de la constructora brasileña Odebrecht. García también era investigado por presuntamente recibir 100 mil dólares de fondos oscuros de Odebrecht por una conferencia que dio en Sao Paulo, poco después de dejar la presidencia en el 2011.

García había negado varias veces que recibió sobornos y se declaró un perseguido político.

El Gobierno del presidente Martín Vizcarra ofreció a la familia de García una ceremonia con honores de Estado como corresponde a un expresidente, pero ésta lo rechazó y prefirió un velatorio privado, junto a sus amigos.

Militantes del Partido Aprista Peruano que dirigió García, impidieron el acceso al funeral de su principal opositor político, el también exmandatario del Partido Nacionalista, Ollanta Humala. Cuando llegó a la Casa del Pueblo, sede del Aprismo, para expresar sus condolencias antes del entierro, Humala y su comitiva se encontraron con la resistencia de parte de los apristas. a quien le gritaron que se fuera y no lo dejaron pasar por la puerta.

La familia del fallecido no tenía objeciones a la asistencia de Humala, pero, al estallar los disturbios, el exmandatario desistió su participar en la procesión, viéndose obligado a retirarse.

DEJA UNA RESPUESTA

Please enter your comment!
Please enter your name here