A diferencia de Estados Unidos, donde los tiroteos y matanzas han dejado un número importante de víctimas en los últimos años gracias a la facilidad legal que existe para adquirir armas, el primer ministro canadiense Justin Trudeau anunció la prohibición de más de 1.500 modelos de fusiles de asalto de calibre militar.

La decisión fue tomada días después de que perdieran la vida 22 personas en un tiroteo, considerado el más mortífero en la historia del país de la hoja de maple.

En rueda de medios, Trudeau señalo que “estas armas fueron diseñadas con un solo y único propósito: matar al mayor número de personas en el menor tiempo posible. Y no tienen ninguna utilidad ni lugar en Canadá”.

La masacre ocurrió la noche del 18 de abril en Nueva Escocia y derivó en una impresionante persecución del agresor, quien murió a tiros de la policía la mañana del día 19. El asaltante, identificado como Gabriel Wortman, de profesión dentista, vestía uniforme de policía, y conducía un automóvil de policía falso, además de llevar consigo varias armas al momento de su muerte.

El gobierno aprobó un decreto que prohíbe la venta, compra, uso, transporte e importación de este tipo de armas y sus variantes y Trudeau agregó que habrá una amnistía de  2 años para las personas que poseen armas de asalto y el Parlamento aprobará una legislación para compensarlos por entregarla

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