Los legisladores de la Cámara baja de Estados Unidos celebrarán este miércoles una votación calificada de histórica, en donde decidirán si piden juicio político al presidente Donald Trump, informó la presidenta de la Cámara, Nancy Pelosi.

En una carta dirigida a sus compañeros demócratas en el Congreso, escribió que “la Cámara de Representantes ejercerá uno de los poderes más solemnes que nos otorga la Constitución, al votar para aprobar 2 artículos de destitución contra el presidente de Estados Unidos”.

La poderosa lideresa de la bancada demócrata en la Cámara de Representantes señaló que “muy tristemente, los hechos han dejado claro que el presidente abusó de su poder para su propio beneficio personal y político, y que obstruyó el Congreso, demandando además estar por encima de la rendición de cuentas, por encima de la Constitución y por encima del pueblo estadounidense”.

Pelosi advirtió que en América, nadie está por encima de la ley”, y agregó que “durante este momento de oración en la historia de nuestra nación, debemos honrar nuestro juramento de apoyar y defender nuestra Constitución de todos los enemigos, extranjeros y nacionales”.

Trump aseguró el martes que el juicio político en su contra es “una declaración de guerra a la democracia” del país y exigió en una carta de más de 5 páginas dirigida a Pelosi el “cese inmediato” de lo que calificó como una “fantasía”.

El presidente advirtió a Pelosi que la “historia la juzgará duramente”, y recordando un famoso error judicial del siglo XVII, aseguró que ha tenido menos derechos que “aquellos acusados en los juicios de las Brujas de Salem”.

El magnate añadió que “al proceder con su inválido juicio político, está violando sus juramentos ante el cargo, quebrando su respeto a la Constitución y supone una declaración de guerra a la democracia estadounidense”.

Los cargos son “obstrucción al Congreso” y “abuso de poder” en su contra y se da por hecho que no sería sometido a juicio político en el Senado, pese a que la cámara baja votará en favor del “impeachment”, algo que solo ha sucedido a Andrew Johnson en 1868 y Bill Clinton en 1998.

Richard Nixon, involucrado en el escándalo Watergate, prefirió renunciar en 1974 antes de sufrir este estigma.

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