De acuerdo con Naciones Unidas, casi 2 millones de bebés nacen muertos cada año, la gran mayoría en países de ingresos bajos y medianos bajos, y advierte que si el coronavirus reduce los servicios de salud a la mitad, podría causar casi 200 mil casos adicionales en 117 países.

Para la ONU, “más allá de la pérdida de vidas, los costos psicológicos y financieros para las mujeres, las familias y las sociedades son graves y duraderos”.

El estudio de varios organismos del sistema de Naciones Unidas que define a un mortinato como a un bebé que nace sin signos vitales durante la semana 28 del embarazo o posteriormente, señala que el año pasado 3 de cada 4 de estos casos ocurrieron en África subsahariana o el sur de Asia.

La directora ejecutiva de UNICEF, Henrietta Fore, calificó la pérdida de un niño al nacer o durante el embarazo como una “tragedia devastadora para una familia” y agregó que es una pena que “frecuentemente se soporta en silencio” y cuyo alcance es de ámbito mundial.

Dijo que “cada 16 segundos, una madre en algún lugar sufrirá la tragedia indescriptible de parir un mortinato. Más allá de la pérdida de vidas, los costos psicológicos y financieros para las mujeres, las familias y las sociedades son graves y duraderos”, y abundó que esto no debería ocurrir ya que la mayoría de los casos de mortinatos “podría evitarse con un monitoreo de alta calidad, una atención prenatal adecuada y una partera capacitada”.

“Más del 40% de los casos de mortinatos ocurren durante el alumbramiento, una pérdida que podría evitarse si se contara con un trabajador sanitario capacitado durante el parto y en la atención obstétrica de emergencia adecuada.

Alrededor de la mitad de los mortinatos en África subsahariana y Asia Central y Meridional se producen durante el trabajo de parto, en comparación con el 6% en Europa, América del Norte, Australia y Nueva Zelanda”, resalta el informe y la situación podría agravarse aún más debido a la COVID-19. 

El año pasado, 39 países de altos ingresos tuvieron un número mayor de mortinatos que de muertes neonatales y en 15, esos casos superaron al de muertes infantiles.

El estudio indica que uno de los mayores factores de desigualdad en los países de altos ingresos es el nivel de educación de la madre y que las tasas de mortinatalidad son más altas en las zonas rurales que en las urbanas

Las minorías étnicas de los países de altos ingresos suelen carecer de acceso a una atención sanitaria adecuada. En el informe se observa que las mujeres afroamericanas de Estados Unidos están expuestas a casi el doble de riesgo de mortinatalidad que las mujeres blancas

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