Por 560 votos a favor, 35 en contra y 28 abstenciones, los eurodiputados reunidos en Estrasburgo (noreste de Francia) aprobaron prohibir los productos plásticos tales como cubiertos y platos, si existen alternativas.

Para otros tipos de artículos el plan es reducir su consumo, ser más exigente en su diseño y su etiquetado o crear nuevas obligaciones para los productores en materia de gestión y de limpieza de los deshechos.

La Unión Europea también ataca a los plásticos oxodegradables, considerados  biodegradables aunque sólo se fragmentan en partículas minúsculas, así como los recipientes de poliestireno expandido, que suelen usarse para la comida para llevar.

La legislación, que las instituciones europeas negociaron a fines de diciembre y ahora debe confirmar el Consejo de la Unión,  crea el objetivo de reciclar el 90% de las botellas de plástico para 2029. Su fabricación deberá contar además con un 25% de material reciclado para 2025 y un 30%, para 2030.

El texto también refuerza el principio de que quien contamina paga, en particular para la industria del tabaco, que tendrá que cubrir los costos de recolección y  reciclado de colillas de cigarro a partir de 2023.

Los productos cubiertos por esta legislación representan, según la Comisión, más del 70% de la basura marina, cuyos residuos se hallan en muchas especies como tortugas, ballenas y aves, pero también en peces y moluscos destinados al consumo humano.

Cuando fue presentada la propuesta en mayo de 2018, Bruselas advirtió contra el riesgo de ver más plásticos que peces en el océano para 2050, si no se hacía nada para luchar contra la contaminación.

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