El papa Francisco comulga con el ejemplo y su visto usando cubrebocas desinfectante de manos poco antes de llamar a los fieles  as cuidar la salud de otros y la propia durante la pandemia del coronavirus  El pontífice se quitó la mascarilla al bajar de su auto en el patio de San Dámaso dentro del Palacio Apostólico, donde reanudó las audiencias públicas semanales tras meses interrumpidas por la emergencia sanitaria.

El vicario de Cristo tiene 83 años, perdió parte de un pulmón por una enfermedad cuando era joven y aunque es afecto a mezclarse con la multitud, esta vez intenta mantener la distancia y pide a la gente quedarse en sus asientos para evitar contagios.

En la audiencia de hoy fueron colocadas sillas separadas en el patio, pero los fieles que asistieron se arremolinaron en las barreras al paso de Francisco, y algunos se bajaron las mascarillas para llamarle.  

Un asistente del papa le puso desinfectante en las manos después de que el jefe máximo de la iglesia católica saludara a la gente antes de dirigirse a los traductores clericales en el podio.

Se trata de la primera vez que el papa es visto en público con cubrebocas y empleando desinfectante de manos. En sus declaraciones, lamentó la aparición de “intereses partisanos” que llevan a algunos países y grupos a intentar quedarse la vacuna o a impulsar sus intereses políticos o económicos. Los destinatarios son claros sin que los llame por su nombre

“El coronavirus nos enseña que el auténtico bien de cada persona es un bien común, y al revés, el bien común es un auténtico bien para la persona”, dijo. “La salud, además de ser un bien individual, es también un bien público. Una sociedad sana es una que cuida de la salud de todos”.

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