Requerido por la justicia para responder a varios ilícitos de los que es acusado incluido el de delincuencia organizada,  Guillermo Álvarez Cuevas dio por terminada si gestión al frente de la Cooperativa Cruz Azul luego de 32 años en el cargo, el cual manejo casi a si antojo con el apoyo de un puñado de cooperativistas.

En un comunicado, el también presidente del club de fútbol Cruz Azul señaló en una carta difundida a través de los medios de comunicación que

“luego de aproximadamente 32 años de ocupar el cargo de director general de nuestra Cooperativa, considero que mi ciclo al frente de esta ha llegado a su fin”.

Dice  que, “en consecuencia, y por este medio, renuncio al cargo de Director General de ‘Cooperativa La Cruz Azul’, S.C.L. y, durante el periodo de transición que suponga la entrega de mi administración, acompañaré a los miembros de nuestros consejos en el proceso de nombramiento de la persona que me habrá de suceder”

Álvarez Cuevas y otros directivos de la cementera son acusados de malversar recursos de la empresa y lavado de dinero, por lo que sus cuentas están congeladas por parte de la Unidad de Inteligencia Financiera de Hacienda.

Asegura que en el periodo de transición de la entrega de si administración, “acompañaré a los miembros de nuestros Consejos en el proceso de nombramiento de la persona que me habrá de suceder, velando siempre por el bienestar de la sociedad que supone el trabajo de todas nuestras vidas”.

Álvarez también afirma  que escuchó con detenimiento “la posición que guardan distintas facciones de socios cooperativistas”, y que ello le lleva a reconocer “que debe existir un gobierno corporativo que atienda las necesidades y es por ello que reconozco como legítimos los Consejos de Administración y Vigilancia que hubieren sido nombrados en la Asamblea General de Socios de fecha de 28 de septiembre de 2018”.

Álvarez es el día de hoy un prófugo de la justicia.

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