Uno de cada 3 niños, unos 800 millones en todo el mundo, tienen niveles de plomo en la sangre de 5 microgramos por decilitro, cantidad peligrosa asegura un nuevo informe del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia y la organización Pure Earth. Señalan que se trata de una escala masiva de envenenamiento que era previamente desconocida.

En un comunicado, Henrietta Fore, directora ejecutiva de UNICEF dijo que “con pocos síntomas tempranos, el plomo causa estragos silenciosamente en la salud y el desarrollo de los niños, con posibles consecuencias fatales. Saber cuán extendida es la contaminación por plomo, y comprender la destrucción que causa a las vidas individuales y a las comunidades, debe inspirar acciones urgentes para proteger a los niños de una vez por todas”.

El plomo es una potente neurotoxina que causa daños irreparables al cerebro de los niños. Es particularmente destructivo para los bebés y menores de 5 años, ya que daña sus cerebros antes de que hayan tenido la oportunidad de desarrollarse por completo, causándoles un deterioro neurológico, cognitivo y físico de por vida.

La exposición al plomo en la infancia también se relaciona con problemas de salud mental y de comportamiento, y con un aumento de la delincuencia y la violencia.

Además, se estima que la exposición al plomo en la infancia cuesta a los países de ingresos bajos y medios casi un billón de dólares debido a la pérdida del potencial económico de estos niños a lo largo de su vida.

Otras fuentes de exposición infantil a este elemento químico son: Agua contaminada en tuberías con plomo; Plomo de industrias activas como la minería; Pintura y pigmentos a base de plomo; Gasolina con plomo (que ha disminuido considerablemente en las últimas décadas, pero fue una fuente histórica importante); Soldadura de plomo en latas de alimentos; Plomo en especias, cosméticos, medicinas ayurvédicas, juguetes y otros productos de consumo.

El informe presenta 5 estudios de caso de países donde la contaminación por plomo y otros desechos tóxicos de metales pesados han afectado a los niños.

En México, se encontró que las principales fuentes de exposición infantil al plomo provienen de la cerámica, la industria metalúrgica y la minería.

Un estudio en el área la capital realizado entre 2008 y 2015 reveló un nivel promedio de 2 microgramos por decilitro entre los niños de 1 a 5 años, con un 8% de esos pequeños con niveles mayores a 5 microgramos. Al medir los niveles de los niños fuera de la ciudad, el porcentaje aumentó al 22%.

En Morelos, donde no existe una fuente “obvia” de plomo como la minería o la industria metalúrgica, se encontraron niños con hasta 7 microgramos, mientras que en Tlaxcala, en una comunidad que se dedica a la cerámica, se registraron niños de 4 a 9 años con niveles de hasta 19 microgramos por decilitro en la sangre.

El Banco Mundial, estima que los niños menores de 5 años en México perdieron hasta 8,9 millones de puntos de coeficiente intelectual en 2018.

Entre los adultos, la exposición al plomo causó alrededor de 5000 muertes prematuras en 2018. Además, se habrían perdido hasta 11.000 años por discapacidades o enfermedades no fatales causadas por la exposición al plomo. Esto le cuesta al Estado hasta el 2,68% de su Producto Interno Bruto, en especial las consecuencias sobre el desarrollo intelectual de los niños.

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