La circulación simultánea de la gripe y la COVID-19 puede empeorar el alcance en los servicios de atención sanitaria de sistemas que de por sí están saturados, advirtió  el director general de la Organización Mundial de la Salud en su conferencia de prensa diaria donde se analizan los efectos de la pandemia del coronavirus.

El doctor Tedros Adhanom Gebreyesus explicó que hay que garantizar que la gripe continúe siendo una de las principales prioridades sanitarias, especialmente ante el inicio de la temporada del padecimiento en el hemisferio sur, y añadió que cada año se vacunan más de 500 millones personas contra la enfermedad.

Sin embargo, destacó que la red mundial establecida para la vigilancia de la gripe se suspendió o disminuyó el control del padecimiento y que el declive en la transmisión de la información sobre la enfermedad y otros virus fue debido a la pandemia de la COVID-19.

“En comparación con los últimos 3 años, hemos visto una drástica reducción en el número de muestras analizadas para la gripe a nivel mundial”.

Entre las causas por las que se produjo este fenómeno enumeró la reasignación de personal y suministros, la sobrecarga de los laboratorios y las restricciones de transporte, por lo que estas alteraciones pueden provocar consecuencias a corto y largo plazo como “la pérdida de capacidad para detectar y notificar nuevos virus de la gripe con potencial pandémico”

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