La Organización Meteorológica Mundial señaló este martes que las cada vez más usuales olas de calor son perjudiciales y son muestra del avance del cambio climático. Hoy, la vocera en Ginebra de dicho organismo, dijo que los servicios meteorológicos de Francia advirtieron que el calor agravará la sequía.

Y es que varios lugares de Europa se preparan para una nueva ola de calor que podría traer esta semana temperaturas superiores a los 40º C, alcanzando su punto más alto el jueves.

“No ha llovido en muchas partes de Francia desde que terminó la anterior ola de calor a finales de junio e inicios de julio. Varios lugares del país han registrado nuevos récords de baja precipitación”, dijo la vocera de la Organización meteorológica, Claire Nullis.

La noche del lunes al martes se produjo nueva marca en las temperaturas mínimas, con 24, 8º C en la ciudad gala de Burdeos, en tanto que gran parte de Francia, al igual que Suiza, se encuentra en nivel 3 de alerta desde hace cuatro días.

En sitios como Alemania y los países del Benelux estos niveles serían los más altos desde que se tienen registros.

España es otro de los países que sufrirán calores superiores a los 40ªC y sus servicios de previsión del tiempo han subrayado un alto riesgo de incendios debido a los vientos y las posibles tormentas eléctricas.

En Portugal los incendios continúan propagándose a un ritmo de 2000 hectáreas por día.

Mientras tanto, el pasado fin de semana en el continente americano las altas temperaturas llegaron hasta cerca de los 38º en varios lugares de Estados Unidos, como ocurrió en Nueva Jersey. La ola de calor terminó de una manera abrupta.

“Ahora tenemos la entrada de un frente frío que puso fin a la ola de calor en el este estadounidense. Las tormentas son a menudo lo que sigue al calor y el servicio meteorológico nacional está alertando de tormentas intensas e inundaciones en algunos lugares del país”, indicó Nullis.

La OMM destacó el aumento en la frecuencia de los eventos climáticos extremos, y según la vocera, “las olas de calor son perjudiciales y tienen el sello del cambio climático. Además, son cada día más frecuentes, como observamos en junio”.

Agregó que “no es un problema que se vaya a ir, pero esperamos que con las alertas tempranas los planes de contingencia en muchos lugares del mundo hagan cosa del pasado desastres como el visto durante la ola de calor de 2003 en Europa. Hemos aprendido la lección y ahora tomamos medidas a tiempo” (Naciones Unidas)

 

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