Un grupo de investigadores realizó un experimento para a estudiar los daños que generan las bebidas gaseosas, y detectó que el consumo excesivo de refrescos no solo causa obesidad sino que aumenta el riesgo de trastornos en los riñones.

Los científicos estadounidenses reconocieron tener poca información sobre cómo influyen en la salud las bebidas refrescantes sin alcohol.

“Casi no teníamos datos de qué tipos de bebidas impulsan el desarrollo de las enfermedades renales. Ahora hemos cubierto esta laguna”, explicó Casey Rebholz, profesor asociado de la Universidad Johns Hopkins.

Según la Organización Mundial de la Salud, la humanidad padece e un serio problema de obesidad. Uno de cada 3 humanos tiene sobrepeso, y el 15% se ve afectado por una forma grave de este trastorno. Más aún, casi la mitad de las enfermedades peligrosas suelen surgir debido al sobrepeso.

Entre los alimentos más peligrosos sobresalen el azúcar y los refrescos.

Hace 2 años que los investigadores revelaron que el consumo excesivo de refrescos dulces influye en la muerte de alrededor de 184 mil vidas anuales, y las regiones más afectadas por este problema son Latinoamérica y Estados Unidos.

Rebholz y sus colegas monitorearon el estado de salud de 3 mil personas a lo largo de 15 años, y en ese lapso, el 6% resultó víctima de enfermedades renales crónicas. En general, los voluntarios que consumían muchos refrescos padecían insuficiencia renal y otros trastornos crónicos un 61% más frecuentemente que los otros.

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