El papa Francisco emitió su mensaje al mundo durante la misa del Domingo de Resurrección, en la Plaza de San Pedro, y al hablar de la violencia que sacude varias partes del planeta, abogó por el cese a la violencia en Nicaragua y la entrega de ayuda a la población en Venezuela.

En su alocución, en la que también dedicó unas palabras a la masacre ocurrida la víspera en Sri Lanka donde perecieron más de 200 personas en ataques terroristas, el pontífice expresó “que la alegría de la Resurrección llene los corazones de todos los que en el continente americano sufren las consecuencias de situaciones políticas y económicas difíciles”

“Pienso en particular en el pueblo venezolano”, dijo el vicario de Cristo…”en tantas personas carentes de las condiciones mínimas para llevar una vida digna y segura, debido a una crisis que continúa y se agrava”

Ante miles de cristianos de todo el mundo que se congregaron en la Plaza para recibir su mensaje en el domingo de pascua, el obispo de Roma llamó a los dirigentes de Venezuela a terminar con la crisis política, social y económica que azota al país desde los últimos años,. y dijo que “quienes tienen responsabilidades políticas” en Venezuela deben trabajar para tomar medidas concretas que permitan “sanar las divisiones y dar a la población la ayuda que necesita”.

El Papa Francisco se refirió también a la crisis en Nicaragua, profundizada desde hace un año cuando comenzaron las protestas que exigen la renuncia del presidente Daniel Ortega, y puntualizó que “el Señor resucitado ilumine los esfuerzos que se están realizando en Nicaragua para encontrar lo antes posible una solución pacífica y negociada en beneficio de todos los nicaragüenses”.

Desde la logia central de la basílica de San Pedro del Vaticano, el papa dedicó un espacio de su homilía para solidarizarse con las víctimas de las guerras en Oriente Medio como Siria, pueblo que es “víctima de un conflicto que continúa y amenaza con hacernos caer en la resignación e incluso en la indiferencia”.

Habló también de la crisis en Libia, en donde pidió que las armas dejen de ensangrentar un país “donde en las últimas semanas personas indefensas vuelven a morir y muchas familias se ven obligadas a abandonar sus hogares”.

También se refirió al conflicto entre israelíes y palestinos. Lamentó que sufran “continuas divisiones y tensiones”, deseó que ambos pueblos busquen juntos “un futuro de paz y estabilidad”.

Francisco señaló que un camino para propiciar la paz es acabando con “la carrera de armamentos y la propagación preocupante de las armas, especialmente en los países más avanzados económicamente”.

Al término de su mensaje, el papa impartió la tradicional bendición Urbi et Orbi.

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