La ciudad china de Wuhan era hace un año una urbe de 10 millones de habitantes practicamente desierta, derivado de la aparición de un virus desconocido que empezaba a mostrar su letalidad

Ir hoy a Wuhan ofrece una situación totalmente diferente, despues de que a finales de 2019 era la primera ciudad del mundo en sufrir el embate del coronavirus, y para el 23 de enero de 2020, eran ya 17 los muertos, obligando a las autoridades a aplicar dirás medidas de confinamiento..

La movilidad de los habitantes fue totalmente restringida y la vida se detuvo enmedio del cierre generalizado de comercios y la suspensión de los medios transporte y cierre de carreteras para frenar el brote.

Wuhan fue cerrada literalmente por espacio de 2 meses y medio, los hospitales se saturaron pacientes con coronavirus y la población se encerró y en sus casas para evitar contagiarse. Hay imágenes que perduran en las mentes de los chinos de personas muertas en la calle, víctimas del letal virus

A un año de esas escenas apocalípticas, la vida ha tomado un curso mucho más normal aunque no la que se tenía antes de la aparición del coronavirus. Hay movimiento en calles y avenidas, los negocios están abiertos e incluso se disfruta de vida nocturna, algo que decenas de grandes ciudades del planeta envidian cuando enfrentan los días más duros de la pandemia.

La capital de la provincia de Hubei no registra nuevos casos desde mayo pasado, pero la amenaza del virus sigue latente, hecho que se corrobora porque varias regiones chinas han vuelto a confinar a parte de su población ante brotes epidémicos limitados.

Mientras tanto, expertos de la Organización Mundial de la Salud terminan ya su cuarentena en Wujan para investigar el origen del coronavirus que apareció en Whuan y ha cobrado en un año la vida de más de 2 millones de personas

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