“No habrá confinamiento nacional”, advirtió hace unas horas el presidente brasileño Jair Bolsonaro, haciendo de lado los llamados de expertos en salud y luego de que el país ha registrado un récord histórico de más de 4 mil muertos por coronavirus en un día desde el inicio de la pandemia.

Luego de que los adversarios políticos de Bolsonaro exigieran medidas más estrictas para frenar la propagación del virus ante el desastre sanitario, el ultraderechista declaró que  “no vamos a aceptar esta política de quedarse en casa y cerrar todo”, en un discurso pronunciado desde la ciudad de Chapeco, en el estado de Santa Catarina.

Más aún, defendió los protocolos de atención temprana que incluyen el uso de la hidroxicloroquina, fármaco para combatir la malaria descalificado por la Organización Mundial de la Salud, ya que no hay estudio científico que avale su eficacia en la prevención o tratamiento del Covid-19.

De acuerdo con el presidente, “no hay vacunas suficientes en el mundo y debemos encontrar alternativas”.

La Asociación Brasileña de Salud Colectiva, que cuenta con casi 20 mil miembros, hizo un llamado a un confinamiento nacional de tres semanas en una carta abierta publicada en el diario O Globo,

En el texto, señalan que “la grave situación epidemiológica que está llevando a un colapso del sistema de salud en varios estados requiere de la adopción inmediata, sin ninguna duda, de estrictas medidas restrictivas”.

Las unidades de cuidados intensivos en buena parte del país sudamericano registran una tasa de ocupación superior al 90%, cifras que están estables desde la semana pasada.

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