TESTIMONIOS DE VICTIMAS DE TRATA DE PERSONAS // POR BOGDAN CASTILLO

“Trabajando tenía que aguantar hambre, tenía que soportar a muchos hombres para cubrir la cuota, tenía que estar con alrededor con 30 más o menos porque el padrote me exigía 20 mil pesos semanales a lo que yo le entregaba 15 o 18 mil y siempre me estaba vigilando por el celular, yo le tenía que avisar a que horas me iba a trabajar y a que horas regresaba y que cantidad había juntado ese día”.

Nayeli fue víctima de trata de personas cuando tenía 17 años de edad, hoy a los 19, sigue teniendo miedo y prefiere hablar sobre su caso que inició en el estado de Veracruz bajo la sombra, bajo el anonimato, en la obscuridad.

“Un día sábado que yo había ido a trabajar me dieron media hora para salir a comer y fui al parque de esa ciudad y allí a lo lejos se veía un muchacho en el cual después con el pretexto de tirar su envase vacío, lo fue a tirar a un basurero cercano de mi y ese fue el pretexto para empezar hacerme la platica, de hecho se me acerca y me dice como te llamas, de donde eres, a que te dedicas”.

Un mes después, Nayeli con el fin de cumplir su sueño de tener una casa bonita, un esposo, dos hijos y un automóvil de lujo se fue a vivir con Alex, un joven de 25 años de edad, de test blanco, alto y delgado.

“El me dijo que me fuera con él porque las cosas para mi iban a cambiar, iba estudiar la universidad, íbamos a vivir bien y que íbamos a tener hijos en un futuro y así trato de convencerme, no se que tenía que era muy convencedor y casi estaba hasta llorando en ese momento y yo pos también y le digo sabes que si me voy contigo a Puebla”.

Sin embargo, estando en el estado de Puebla, Alex le aseguró que si no se prostituía le haría daño a su familia. Fue así como Nayeli llegó al Distrito Federal y se convirtió en una de las mil 500 niñas en ser explotadas sexualmente en la Merced.

“Yo no quería ponerme las zapatillas y una de las chicas me dice ponte las zapatillas y salte y parate allá. Como era nueva las chicas que iban llegando y que eran nuevas las ponían en la entrada, en la puerta y entonces a mi me pusieron allí y llegó el primer cliente, pase con él; después con el segundo y casí se me salían las lagrimas”.

Hay otros casos como el de Anita, que fue explotada sexualmente por la hijastra de sus padres, luego de haber quedado huérfana a los 16 años de edad.

“Ella me maltrataba mucho, me golpeaba, me humillaba, me decía tú tienes que hacer todo lo que yo te diga porque vives aquí conmigo, tú no tienes nada y no eres nadie sin mi, tú no quisieras vivir en la calle, me decía te voy a echar a la calle si no haces lo que te pido”.

Con el fin de no irse a vivir a la calle, Anita comenzó a prostituirse por tres mil 500 pesos y sin querer paso a formar parte de las 16 mil niñas y niños que son esclavizados en México con fines de explotación sexual.

“Eran como aproximadamente más de 100 hoteles al día en 24 horas y pues a mi me tocaban más de 50 clientes los fines de semana porque era cuando más clientes había, al día hubo un día, hubo una vez que así recuerdo que termine bien adolorida y ya no podía ni caminar porque había ido a treinta servicios”.

Nayeli y Anita, vivieron varios meses explotadas sexualmente, sin sueños, sin esperanzas, hasta que un día fueron rescatadas por la policía y llevadas a un albergue, lugar donde nuevamente comenzaron a reír, a dormir a soñar, según explica Patricia Prado, presidenta de la Fundación Camino a Casa.

“Es hacerlas sentir a ellas valiosas y si ellas sienten que son tratadas como personas, como individuos con todas las oportunidades que ellas quisieran tener y se les va brindando la oportunidad de hacerlo, ellas empiezan a recuperar su autoestima a sentir que realmente son gente importante y las impulsamos mucho a desarrollar todo un concepto personal de que son mujeres líderes”.

Bajo el concepto de ser líderes, Nayeli, Anita y otras víctimas de trata de personas, entendieron que sólo con su trabajo y esfuerzo harán realidad los sueños que algún día imaginaron, como es el caso de Alejandra, otra víctima de Trata de Personas.

“Se van abrir siete proyectos, esos siete proyectos son dos salones de belleza, dos boutiques y una cafetería y que somos varias chicas las que vamos abrir estos proyectos” “Ya no voy a ser una empleada ni voy a estar buscando trabajo si no que ya va ser mi propio negocio y voy a estar yo ahí en la cafetería”.

A pesar que la trata de personas en México, es el segundo negocio ilícito más redituable para la delincuencia organizada, sólo por debajo del narcotráfico y por encima del tráfico de armas, hoy en día hay 14 entidades en la República Mexicana donde no se castiga este delito porque no cuentan con una legislación al respecto, asegura Rosy Orozco, presidenta de la Comisión Especial para la Lucha contra la Trata de Personas.

“En la mayoría de los estados a las víctimas las dejan en el abandono, me da coraje ver que se den cifras de cuantos carros se recuperaron, de cuantas armas, de cuantas drogas y cuando preguntas por las víctimas no te saben decir”.

Son víctimas que al salir de sus casas lo hacen con la intención de regresar, sin saber que en tan solo unos días estarán inmersos en la soledad, en el miedo de la esclavitud del siglo XXI, según narra María de los Ángeles Haces Velasco, directora general de Atención a Víctimas del delito de la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal.

“Los tratantes tanto del aspecto laboral como sexual Identifican a sus víctimas y deben ser vulnerables, quien no tiene redes, quien no los va a buscar, quien no tiene enganche con alguna situación de trabajo, educación “.