El abogado de Rosario Robles, Julio Hernández Barros, afirmó que la Unidad de Inteligencia Financiera de la Secretaría de Hacienda congeló dos cuentas de la exfuncionaria, que solo tienen “20 mil pesos”.

Una cantidad de risa para alguien que ha estado en cargos de alto nivel en la política nacional , que ha manejado miles de millones de pesos, y que ha sido acusada de malas mañas en el uso del mismo.

Su enorme casa en San Ángel Inn que había sido propiedad de Diego Rivera, sus automóviles BMW con chofer, sus cambios de ropa y bolsas de marca y otros excesos, delinean a alguien con poder económico superior a los 20 mil que dice su abogado que sólo posee, y no alcanzan ni para pagar el predio de su morada en esa lujosa zona.

Sin duda, se trata de una estratagema de la señora, tan exagerada, que se adivina la mentira y suena a burla, hasta para ella misma.

Sólo imaginémonos la cara de Santiago Nieto cuando obtuvo la cantidad de las dos cuentas incautadas; pero peor es que se filtró por ahí la noticia: “Se incautaron las cuentas de Rosario” que, en efecto fue real, pero se convirtió en ridículo para la fuente.

Este pasaje nos lleva al recuerdo de aquellos días en que Rosario, después de la exhibición del “Señor de las Ligas”, René Bejarano, cuando se empacaba los fajos de billetes que le entregaba el amigazo de Rosario en su despacho del Periférico y se ayudaba con ligas para que cupieran hasta en las bolsas del traje.

Más tarde Bejarano declararía que el dinero que le dio Carlos Ahumada, fue para el PRD que dirigía Rosario y se le vino el mundo encima a la señora que le inventaron el mote de la “Dama de Hierro” cuando era jefa del Gobierno de la Ciudad de México; esa vez, cubierta de lágrimas de la pena natural y los riesgos que seguirían.

Ante Joaquín López Dóriga en su entones noticiero de Televisa, le mostraba su cuenta bancaria con apenas tres mil pesos, para decirle a los millones de televidentes que seguían el programa que no tenía ni para vivir.

Hay motivos para ser reacios y consentir que más de una década después, hoy, la señora apenas tiene un poquito más que en aquellos años; la pregunta ¿Dónde está la lana pues? Tiene que sacarse la espina Santiago Nieto y rascarle más. Pagó 70 mil de la fienza ¿Se los prestaron?

rrrart2000@hotmail.com y Facebook

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