Misión de la OPAQ no pudo iniciar trabajo en Duma; hay críticas en Francia y Reino Unido por bombardeo

Misión de la OPAQ no pudo iniciar trabajo en Duma; hay críticas en Francia y Reino Unido por bombardeo

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 La misión de investigación de la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas no ha sido desplegada en la localidad siria de Duma para investigar el presunto ataque de gas del 7 de abril, según el presidente de dicha instituición.

Ahmet Uzumcu, titular de la organización, señaló en una reunión de urgencia de los Estados miembros del Consejo Ejecutivo, que “el equipo no ha sido desplegado todavía en Duma”, añadiendo que Siria y Rusia habían alegado “problemas de seguridad”.

La OPAQ, con sede en La Haya, es la encargada de supervisar la aplicación de la Convención para la Prohibición de las Armas Químicas, creado en 1997, año de entrada en vigor de esta convención destinada a erradicar las armas químicas en el mundo.

La organización ganó el Premio Nobel de la Paz en 2013 “por sus esfuerzos considerables para eliminar las armas químicas”.

Su misión de investigación fue creada en 2014 “para determinar los hechos en torno a las acusaciones de utilización de sustancias químicas tóxicas […] en Siria”. Y llevó a cabo posteriormente los trabajos que permitieron la destrucción de las reservas de armas químicas declaradas en el país.

La misión llegó el sábado a Damasco para investigar las acusaciones sobre el uso de armas químicas en Duma, último bastión rebelde reconquistado por el régimen cerca de la capital siria y donde según algunos socorristas, al menos 40 personas perdieron la vida en este ataque, en el que se habría usado gas cloro y otra sustancia neurotóxica parecida al gas sarín.

Por otro lado, tanto la primera ministra británica, Theresa May, como el presidente francés, Emmanuel Macron, tuvieron que dar explicaciones a sus respectivos parlamentos por la operación militar contra Siria que no despertaba unanimidad y no estaba avalada por Naciones Unidas.

May compareció ante los diputados para explicarles su posición, en un país todavía marcado por la desastrosa invasión de Irak en 2003. Aseguró que “No recibimos órdenes de Estados Unidos…hemos actuado porque era de interés nacional hacerlo”, y añadió que “no podemos permitir que se normalice el uso de armas químicas, ni en Siria, ni en las calles del Reino Unido”, aludiendo al atentado del 4 de marzo contra un exespía ruso y su hija en la ciudad inglesa de Salisbury, del que Londres acusa a Rusia aunque esto aun no ha sido probado.

“La velocidad con la que actuamos era esencial” para el éxito de la operación, dijo May, explicando por qué no consultó al Parlamento, que se encontraba la semana pasada en su receso primaveral.

La oposición británica criticó a May por sumarse a Estados Unidos y Francia sin el permiso del Parlamento, acusándola de seguir ciegamente al presidente estadounidense Donald Trump.

También la Asamblea Nacional discutió la operación militar, y el primer ministro francés, Edouard Philippe, explicó que “nuestra respuesta estaba ampliamente justificada en sus causas. En sus modalidades, fue cuidadosamente proporcionada”.

El primer ministro defendió la decisión “difícil, legítima”, de Emmanuel Macron, asegurando que antes “de haber recurrido a la fuerza, fuimos hasta el final del razonamiento político y diplomático para convencer a Damasco”.

Sin embargo, la líder del ultraderechista Frente Nacional, Marine Le Pen, lo acusó de no haber mostrado ninguna prueba del uso de armas químicas en Siria, críticas a las que se unieron Jean-Luc Melenchon, que encabeza el partido de extrema izquierda Francia Insumisa, y el líder conservador Laurent Wauquiez, que dijo que no creía “en los ataques de castigo”.