El Coronel Aureliano Buendía será recordado muchos años después de la muerte. Por Jose Luis Morales Baltazar

El Coronel Aureliano Buendía será recordado muchos años después de la muerte. Por Jose Luis Morales Baltazar

2

Si: 91 años estaría cumpliendo el escritor colombiano Gabriel García Márquez, de no haber fallecido aquí en la Ciudad de México, hace cuatro años.

Sin duda fue la figura más representativo del llamado Boom Latinoamericano, un movimiento literario que reveló a Europa y al mundo entero a varios de los mejores escritores hispanoamericanos del siglo XX.

A mediados de los años 60, García Márquez arribó a Mexico en busca de mejor fortuna que en su país natal,  y aquí escribiría CIEN AÑOS DE SOLEDAD, la mejor novela en idioma español después del Quijote de La Macha, según la crítica especializada.

Antes de abordar este reto, afiló sus instrumentos de trabajo en el periodismo, y en la escritura de un manojo de cuentos y novelas cortas donde ya puso de manifiesto su gran talento literario.

garcia-marquez-1

Como periodista, pude conocer de cerca al escritor colombiano. Antes de obtener el Premio Nobel de Literatura contestaba personalmente el teléfono de su casa cuando un comunicador lo buscaba. “¿Acá Gabo, allá quién?”, solía responder con voz fuerte y segura, de inconfundible acento colombiano. Después del Nobel, la amabilidad del escritor,  se volvió gruñido y silencio, por evidentes razones. Sin embargo, en conferencias de prensa, donde su presencia también fue gradualmente escaseando, solía hacer declaraciones que casi siempre daban para la nota principal de las secciones culturales de periódicos y revistas e incluso de las de política. Porque GGM nunca ocultó sus inclinaciones políticas ni su fuerte aunque controvertida amistad con personajes como Fidel Castro y Bill Clinton, amistades que le costaron muchas críticas a las que nunca dio respuesta.

Muchas veces habló de que traía en la cabeza desde los catorce años su novela más grande, hasta que hacia los 40 años de edad descubrió el tono y lenguaje que buscaba para escribirla en PEDRO PÁRAMO, de JUAN RULFO, de donde tomó y adoptó una frase (“El padre Rentería recordaría varios años después”) para iniciar la obra que le traería gloria y fortuna: “El Coronel Aureliano Buendía recordaría muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el día que su padre lo llevó a conocer el hielo”.

La vox populi afirma que detrás de todo hombre hay siempre una gran mujer.

En el caso de Gabo tal afirmación es totalmente cierta. Mercedes, su esposa, estuvo siempre detrás del escritor, haciéndose cargo de cubrir las necesidades de su casa durante los 18 largos que GGM tardó en escribir su libro y cuando no ganó ni para comprar las hojas blancas que a diario necesitaba.

garcia-marquez-esposa

Uno de los mejores ensayos sobre la inmortal novela del colombiano es “HISTORIA DE UN DEICIDIO”. escrita por otro premio Nobel, el escritor peruano Mario Vargas Llosa, con quien mantuvo una gran amistad que se acabó por lío de faldas, según Elena Poniatowska. Vargas Llosa golpeó en el rostro al colombiano y no se volvieron a dirigir la palabra nunca.

Durante un viaje a Guadalajara y por una inverosímil casualidad, tuve la oportunidad de ir sentado en el avión su lado. Respetuoso de las reglas del periodismo, no busqué entrevistarlo por no existir compromiso previo, aunque portaba yo mi gafete de prensa.

Así que evitar caer incluso en la tentación de hablarle, pues ya desde entonces tenía fama de cascarrabias, me apliqué a la leer un ejemplar en italiano de El Libro de Marco Polo, que por aquel entonces me traía ocupado. Y en esas

Estaba yo cuanto al subrayar una frase que me pareció interesante, GGM giró la cabeza hacia mí y me preguntó “¿Qué tanto subraya usted?”, a lo que, sorprendido, respondí: “Una frase que me gustó, maestro”. El replicó: “Entonces le deben gustar todas las frases de su libro porque lo tiene todo subrayado de amarillo”. Y era verdad.

Luego agregó: “A mí cuando una palabra o frase me gusta no la subrayo, la memorizo en ese mismo instante”.

Desde entonces hago lo mismo que él, ejerzo el poder de la memoria cada que puedo, don que Gabriel García Márquez explotó en toda su obra, en especial CIEN AÑOS DE SOLEDAD, en donde cada palabra, cada frase, cada párrafo, cada página son perfectas, insustituibles, como cada nota en una sinfonía de Beethoven o Mozart, como una tragedia de Shakespeare o una escultura de Miguel Ángel.

garcia-marquez-3

Para mí, GGM tuvo la muerte perfecta: atrapado por la senilidad no se dio cuenta de que el fin se aproximaba ni la memoria lo torturó con vanos recuerdos como al protagonista de LA MUERTE DE ARTEMIO CRUZ, de CARLOS FUENTES, porque la fue perdiendo sin darse cuenta, al grado de que al final se sumergió en un letargo del que ya no volvió jamás.

Su arraigo a México, donde escribió la obra cumlbre de la literatura latinoamericana, le ganó el menosprecio de su tierra natal en Colombia, Aracataca, la mítica Macondo, donde tras un plebiscito el pueblo no aceptó que le cambiaran el nombre por el que MGM le dio en su proverbial novela.

García Márquez falleció el 17 de abril del 2014 en México y tal vez leerlo o releerlo sería el mayor homenaje que podríamos rendirle.

En mi caso, me quedo con una frase que puso e su libro de memorias: “La vida no es como fue, sino como uno la recuerda”. Algo así, y estoy seguro que lo recordaré hoy y siempre como un escritor, inmenso, insuperable.

Hace cuatro años murió, apenas puedo creerlo.

Por José Luis Morales Baltazar

@nuevoslibros

Acerca del autor

Redacción

Somos un grupo de profesionales de la información y comunicación radiofónica y televisiva y ésta es nuestra ventana para expresar con libertad y responsabilidad puntos de vista sobre el acontecer nacional.

Su dirección de correo no será publicada, revise los campos marcados*