Una ciudad herida. Por Héctor Tenorio

Una ciudad herida. Por Héctor Tenorio

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   Los habitantes de la Ciudad de México todavía no se recuperan de los estragos del temblor del pasado 19 de septiembre, en los hogares se habla de la amarga experiencia, el castigo de la naturaleza fue brutal en términos económicos y emocionales. Los damnificados se sienten abandonados por las autoridades, algunos han recibido ayuda, pero son víctimas de la burocracia.

     En ese ambiente pesimista los capitalinos ven con desconfianza a los distintos precandidatos a la jefatura de Gobierno de la Ciudad de México. Muchos sectores de la sociedad reprueban el enfrentamiento en la delegación Coyoacán entre perredistas y los seguidores de Morena que ocurrió el tres de enero. Los electores rechazan a politicos cuya única ambición es la toma del poder sin importar a que precio lo consigan

Al Partido de la Revolución Democrática (PRD) le conviene enrarecer la contienda electoral es porque posee un amplio voto duro. El precandidato que tiene más posibilidades de defender el bastión amarillo es Salomón Chertorivski Woldenberg quien busca el respaldo de los millennials. Les ha ofrecido la tercera parte de los puestos de alta responsabilidad en caso de ganar. Es consciente que la mitad de la población en la capital del país tiene menos de 31 años de edad. Además no olvidemos que cuenta con los votos de los panistas que forman parte de la alianza por México al Frente.

Incluso tiene el respaldo de la comunidad judía, en caso de ser candidato todo podría suceder.

Los otros dos contendientes perredistas son: El doctor José Armando Ahued Ortega y Alejandra Barrales Magdaleno, el primero le apuesta a su prestigio como ex funcionario público, aunque no cuaja su precampaña y difícilmente lo conseguirá. Mientras que Barrales tiene escasas probabilidades de ser elegida, recordemos que cuando fue presidenta nacional del PRD no pudo favorecer las aspiraciones presidenciales del jefe de gobierno Miguel Ángel Mancera.

En este contexto, los perredistas definirán su proceso a través de una encuesta. Sin embargo, el comité nacional del sol azteca tendrá la última palabra. No se esperan rompimientos.

Del otro lado de la trinchera, Claudia Sheinbaum Pardo está mostrando poca empatía con los votantes, ella confía en que el candidato presidencial de Morena, Andrés Manuel López Obrador la llevará de la mano al triunfo. Esto es posible pero debería trabajar con mayor humildad y no sentarse en la silla antes de tiempo. (En política este es el mayor error).

Su estrategia la ha centrado en criticar las acciones que se han tomado en el sexenio de Mancera. Como era de esperarse el jefe de gobierno decidió contestarle. Ya veremos cuales son las consecuencias para ambos.

Ahora bien, la aspirante morenista ya se dio cuenta que no será fácil arrebatarle el poder al PRD, tendrá que hacer ajustes en su equipo de campaña si quiere imponerse en las urnas; los perredistas se han convertido en verdaderos caciques. Por tanto, la violencia aumentará y no sería exagerado pensar que podría haber muertos.

Finalmente en el Partido Revolucionario Institucional (PRI), apostaron por Mikel Arriola y el objetivo es que el candidato presidencial del tricolor José Antonio Meade, no sea apaleado en la CDMX. Paradójicamente Mikel es un precandidato poco conocido y eso le va a ayudar. Aunque debería arriesgarse y hacer propuestas de vanguardia que dejen mal parados a sus contrincantes.

Queda claro que los políticos que aspiran a gobernar la capital de la nación están desconectados de la realidad que dejó el 2017 a la mayoría de los ciudadanos. Un poco de sensibilidad vendría bien y de paso aumentaría el número de votantes.