Cuando nos negamos a envejecer. Por Asunción Miranda

Cuando nos negamos a envejecer. Por Asunción Miranda

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Hace algunos días tuve la oportunidad de estar en una de las tantas plazas comerciales que han construido en la CDMX. Había mucha gente tanto en los restaurantes como en el cine y en los corredores donde marcas de prestigio exhiben en grandes aparadores su mercancía para convencer a quienes asistimos a esos lugares de comprar sus artículos.

Una familia llamó mi atención. Se trataba de una señora de edad madura con dos de sus hijos -supongo-. Delante de ellos, caminaba una pareja de ancianos entrados en años, calculo que tendrían cien años (no exagero), y me impresioné por lo lento que se desplazaban; disfrutaban de un helado que consumían sin prisas, lentamente, como deseando que no se terminara.

Esto me llevó a reflexionar que vivimos nuestros años de forma tan agitada que olvidamos disfrutar los momentos importantes que surgen en nuestro diario transitar por este mundo. ¿Qué nos lleva a esto?; tal vez el afán de tener una vida mejor, quizá querer un auto de modelo reciente o una cuenta bancaria con dinero suficiente para viajar y comprar todo lo que nuestra imaginación nos dicte.

Así pasan los días, los años, y cuando volteamos, el tiempo ha hecho mella en nosotros. Y luchamos para no envejecer, queremos vernos vigorosos, sin arrugas que delaten la edad, o quienes tienen mejor suerte “invierten” sus recursos en una cirugía, una “lipo”, un implante o en alguna de tantas técnicas que ya existen para retrasar el proceso de envejecimiento.

Sin embargo, el paso del tiempo no perdona y lo que no hiciste en su momento, lo quieres recuperar cuando tu cuerpo resiente ya el paso de los años, está cansado y queremos lucir jóvenes. Llegará el momento en que tu cuerpo se niegue a obedecer a tu mente, querrás tener agilidad, pero la torpeza gobernará cada uno de tus movimientos.

Esto demuestra cuanto nos olvidamos de vivir, de saborear el helado que la vida nos permite degustar y cuando ese delicioso postre se nos va a terminar, es cuando comenzamos a valorar lo que teníamos: juventud, alegría, salud, habilidad, agilidad, etc.

Recursos no renovables que dejamos escapar, como cuando queremos retener agua en nuestras manos.

Nos negamos a envejecer y quisiéramos que la juventud regresara, pero eso es más que imposible; el tiempo se encarga de recordarnos que sólo hay una vida.

Acerca del autor
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Asunción Miranda

Ha realizado producción radiofónica durante toda su carrera profesional. Estuvo al frente del programa “Monitor de la Tarde” con Enrique Muñoz y Martín Espinosa, así como en la revista radiofónica de Nino Canún en la 69 de GRC.

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