Al Agua Mineral Natural se le atribuyen tradicionalmente propiedades sanadoras

Al Agua Mineral Natural se le atribuyen tradicionalmente propiedades sanadoras

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Las aguas procedentes de Serranía de la Cuenca, al nordeste de la provincia española de Cuenca, han sido objeto de elogios por parte de reyes y personajes históricos de todos los tiempos.

 El Agua Mineral Natural es una denominación de calidad. Oficialmente, se refiere a aquellas aguas de manantial (subterráneas, que brotan espontáneamente al exterior) protegidas contra los riesgos de contaminación, bacteriológicamente sanas y con una composición constante en minerales y otros componentes.

Durante siglos, las lluvias han regado el paisaje de la Serranía de la Cuenca, un enclave privilegiado a 950 metros sobre el mar. Aguas de todos los tiempos acarician allí cada uno de los poros de las capas de sedimentos jurásicos, desde hace más de 3.600 años, equilibrando así su composición, de mineralización débil. Brota a una temperatura constante de 21 grados  centígrados, sin importar las estaciones.

Entre las características únicas de este Agua Mineral Natural se incluye, además, su proceso único de decantación: el agua brota por la propia ley de la gravedad, respetando a la naturaleza y dejando que el manantial siga su proceso natural.

Los manantiales de los que se obtiene el agua están protegidos por la corteza terrestre y mantienen sus propiedades naturales. No es necesario, por tanto, que el agua pase por tratamientos desinfectantes para su consumo.

Y si este acuífero subterráneo natural está protegido por la naturaleza, ¿cómo llega este inmejorable agua hasta nosotros? Prácticamente, del manantial a nuestro organismo, dado que se embotella a apenas cien metros de su depósito natural.

Solán de Cabras (antiguo balneario, famoso por sus aguas minero-medicinales), se encarga de envasar y hacer llegar esta agua del manantial de la Serranía de la Cuenca. Y su nombre no es casual, dado que hace honor a las propiedades saludables que se atribuyen desde hace siglos a esta agua. Según testimonios de pastores que datan del siglo XV, las cabras se curaban más rápidamente al beber y al bañarse en las aguas que brotaban del manantial en una solana.

En 1787 se realizó el primer análisis de las aguas, y Solán de Cabras obtiene el reconocimiento oficial de agua mineromedicinal. Después, en el año 1790, este agua fue declarada de utilidad pública por el Rey Carlos IV. Su composición apenas ha variado hasta hoy.

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