Mueren Rius y Jaime Avilés: ¿quién sigue en la fila?.  Por José Luis Morales Baltazar

Mueren Rius y Jaime Avilés: ¿quién sigue en la fila?.  Por José Luis Morales Baltazar

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La muerte se rige por una misteriosa trilogía.  En vez de un famoso se lleva a tres.  Está semana les tocó a Rius y al periodista Jaime Avilés.

¿Quién sigue en la fila?

Toquen madera o marquen distancia.

EDUARDO DEL RÍO “RIUS”     Tuve la fortuna de conocer a Eduardo del Río “Rius” personalmente; no digo que fui su amigo, sino que como periodista asistí a muchas presentaciones de sus libros y pude disfrutar ahí de su enorme talento y sentido del humor e intercambiar incluso con él algunas palabras.

Recuerdo la vez que presentó un libro sobre el pulque en la representación del Estado de Tlaxcala en México; no era de él, sino de una chica que un día se le acercó, le cayó bien y Rius aceptó ilustrarle su trabajo, a pesar de que, como confesó aquella noche, el pulque no le gustaba nadita.

En la presentación también estuvo Rubén Olivares, el mítico ex campeón mundial de box nacido en la Colonia Bondojito, quien entonces me confirmó que en sus tiempos de gloria cada que ganaba cerraba la calle donde vivía y no paraba de beber pulque hasta que él y sus amigotes daban cuenta de tres camiones repletos de barriles de ese “pulque bendito, dulce tormento, ¿qué haces afuera?, ¡vamos pa dentro!”, a un costo de cincuenta mil pesos de los de aquel entonces.

Eduardo del Río “Rius” nació  en la ciudad de Zamora Michoacán, el 20 de junio de 1934, y falleció en Tepoztlán, Morelos, a los 83 años de edad.

El caricaturista deja en la orfandad más de cien libros que escribió e ilustró a  lo largo de su vida, y a varios de los mejores caricaturistas de México o moneros, como a él mismo le gustaba autonombrarse, así como a miles y miles de lectores que ya no podrán reír, disfrutar y aprender de sus libros, historietas y entrañables personajes, quienes también hoy mueren un poco con este destacadísimo referente de la cultura popular en México.

Jamás olvidaré el día que Rius nos hizo llorar en el Museo de El Estanquillo, cuando con una tímida sonrisa a flor de labios confesó públicamente: “Hace dos meses los doctores me dijeron que yo pasaba a la categoría de enfermo terminal, y yo pregunté eso qué es, el médico me respondió que es cuando uno se va a morir, entonces no se preocupen que todos somos terminales, todos vamos a pasar por ahí. Yo lo soy, porque se alojaron en mí un cáncer, bueno dos, pero son chiquitos”.

Y cuando ante la noticia se hacía un silencio sepulcral, Rius agregó con su clásico sentido del humor: “No se preocupen, mi cuerpo médico me cura y me está garantizando que voy a morir en perfecto estado de salud”. Varios de los presenten lloraron y rieron al mismo tiempo, mientras él sólo nos veía como diciendo “¿que les pasa?, es una broma”. Una broma que no era tal o que vino a terminar ahora.

Nadie como Rius alfabetizó políticamente a tanta gente en México, nadie como él cuestionó tan dura y corrosivamente al poder, nadie como él puso a leer a tantos jóvenes y adultos, nadie como él nos hizo reír y pensar tanto con sus libros, sus caricaturas y sus novelescos personajes; nadie como él influyó tanto en la formación artística, crítica y política de una pléyade de grandes dibujante y caricaturistas que hoy animan con su trabajo y sus opiniones numerosos periódicos y revistas.

 

Tiene razón Elena Poniatowska cuando en un artículo reciente afirma que “Rius fue nuestro Piaget, nuestro Freinet de la escuela activa, Ivan Ilich su vecino en Cuernavaca, Skinner, el padre del conductismo, Pestalozzi, Montaigne y Federico Froebel, todos hechos croqueta. Rius fue sin proponérselo, uno de los grandes educadores de México del siglo XX”. Ahí mismo la Poni confesó que todo lo que sabía de Méx lo aprendió en el “Marx para principiantes” de Rius”.

Otros muchos nos formamos ideológicamente en dos historietas de su creación: LOS SUPERMACHOS y LOS AGACHADOS, así como a través de las revistas de humor político en las que participó activamente desde su fundación: EL CHAHUISTLE y EL CHAMUCO.

Alguna vez Rius quiso ser sacerdote, pero desistió al conocer desde adentro a la Iglesia; se volvió ateo (“pero cristiano”) y fue uno de los más furibundos críticos de esa institución y sus integrantes, tanto como del sistema político mexicano y de sus inoperantes instituciones.

Un artista, sino duda, a la altura de Posada, Orozco, Rivera y Siqueiros.

JAIME AVILÉS

También de cáncer murió por estos días el periodista JAIME AVILÉS, uno de los grandes cronistas mexicanos de los últimos tiempos, quien cubrió con la magia de su pluma algunos de los acontecimientos más importantes de México desde la última década del siglo XX, como el levantamiento armado de Ejército Zapatista (1994) hasta lo que va del siglo XXI, defendiendo las causas sociales del mundo de los desposeídos, de los no existentes.

 

 

Eduardo de Río “Rius” y Jaime Avilés, dos figuras entrañables de nuestra cultura murieron esta semana y con ello dejan un gran hueco en este México negro y querido que tanto amaban y tanto les dolía.

Descansen en paz.

¿QUIÉN SIGUE EN LA FILA?

La Dama de Negro tiene la palabra.

Toquemos madera de nuevo. Por que como dijo el poeta JOSÉ GOROSTIZA, “¡la muerte, la muerte, hija de puta, viene!”

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Acerca del autor
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José L. Morales

Lector de toda su vida, fue responsable de las secciones “Mundo de las Letras” en “Monitor” con José Gutiérrez Vivó y en el espacio de Janet Arceo en Radio Fórmula. Actualmente es académico universitario, conferencista, colaborador del espacio radiofónico “Reporte 98.5” en la primera emisión con Martín Espinosa y en el espacio sabatino con Antonio Valerio, así como director de aprendamosjuntos.com.

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